jueves, 19 de enero de 2012

Mil y una palabras - Capítulo 14º

-Podéis marcharos -contestó Albino cuando ya había salido de clase.
Mientras recogían seguían dialogando él y Lucky lo que había sido el día. Se pusieron la cartera al hombro y fueron saliendo de instituto. Entonces a punto de salir del centro oye una voz.
- ¡Eh, tú! Mírame gilipollas – entonces me giro y me asesta un puñetazo en la cara. Todavía sin saber bien quien era mi agresor me puse de pie –¿Solo sabes hacer eso? 
Lucas se dirigió a Lucky y le tendió la mochila y se puso a unos pasos de Ryan, más o menos de perfil.
- Prefiero que vengas tú, Ryan, que a que vaya yo, porque no tengo ningún motivo para pegarte- entonces Ryan desató un puñetazo, el cuál Lucas desvió asiéndole de la muñeca y girándola hacia un lado.
- Así que… ¿sabes técnicas de defensa debilucho? 
Esta vez se abalanzó contra él y le tiró al suelo y le empezó a dar puñetazos. Lucas se defendía como pudo, hasta que entonces se oyó un balonazo: el balón baloncesto contra la cara de Ryan. Por atrás se oía una voz, intenté vislumbrar quién era después de todos los golpes recibidos. Al alzar la cabeza me encontré a Cleo entre Ryan y yo diciéndole algo.
- …. ¿O quieres que les diga a todos algo que solo conozco yo eh? –Le vociferó.
Tras la amenaza se marchó con la mano en la cara mientras mascullaba algo. Me intentó incorporar pero no soy capaz. Entonces me levanta Cleo.
-¿Estás bien? Veo que sabes defenderte, excepto cuando se te tiran como un perro de caza. Me llamo Cleo
- Gracias. Ya sabía quién era, me lo dijo Yaiza- se encogió de hombros pareciendo no estar sorprendida- ¿A caso ya sabías quién era yo?
- ¡Como para no saberlo! Soy una de las mejores amigas de “Tu novia” Lucs, ¡ni que fueras nuevo en este mundo!
Bueno, nuevo si que era, siempre había sido el apartado. Antes de poder mirar a cualquier otro lado se acerca Lucky para darme la chaqueta, pero al mirarla me di cuenta que era Yai quien me la daba, y no Lucky.
- ¿Estás bien? Ese retraso de persona se podía meter por donde yo le diga algunas cosillas… -me decía mientras me ayudaba a poner la chaqueta- Me tienes que dar tu número móvil, que parece mentira que no los tengamos…
- Si, gracias por preocuparte. Ahora cuando lleguemos a casa te lo doy, ¿de acuerdo?
Fuimos los cinco juntos a casa. Nos separamos del grupo ya que ellas vivían un par de manzanas más cerca a nuestra calle. Yai se ofrece acompañarme un rato antes de que viniera mi madre a casa. Fuimos a la cocina y me coloqué un poco de hielo en un pómulo.
- Ya te vale Lucs, te dejo unos momentitos solo y ya estás haciendo alarde de habilidades de trapecista.

1 comentario:

Laila:) dijo...

jaja me encnta la ultima frase ;) oyeeeee!! quiero ver más amor!!! jajaja
siguienteeee (: