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domingo, 20 de noviembre de 2011

Toda opresión siempre tiene una sublevación...(6ª parte)

Se podía respirar cierta calma en el ambiente, ver como el sol asomaba cada vez más entre las nubes, y como la gente, unidos por una misma causa, caminaban juntos hacia un final común: acabar con esta tiranía.
Aquel contingente de personas caminaban juntos, reían y hablaban tranquilos, como si fuera una excursión de unos niños pequeños por la gran ciudad. Si, estaban llegando hacia la residencia del Sr. Opresión, donde hay ajustarían cuentas. Cada paso que daban, un gran tumulto negro iba haciéndose más grande, eran ellos, los agentes de negros. Pobres obcecados, sabrían lo que sería el poder de un pueblo harto de tanta presión y censura. Nos situamos a unos cincuenta metros respectivamente. Ninguno de los dos bandos daba muestras de retroceder.
-Ahora que estamos aquí ¡¿Quién quiere darse media vuelta y huir de lo inminente?!- grité como si fuera la vida en ello.
-¡Nadie, nadie, nadie!
-¿Quién quiere reclamar lo que es suyo? ¿Quién quiere ser lo que era antes de todo esto?
-¡Nosotros, nosotros, nosotros!
-¿A por quién venimos?
- ¡A por él!
*****
Desde la ventana lo estaba viendo todo, realmente estaba preocupado, desde hace 20 años nadie había logrado reunir esa gran cantidad de gente para derrocar a un tirano.
-Maldita sea…-susurró el Sr.Opresión- Nadie se había ocurrido a levantarse contra mí después del desgraciado que quite de encima, y ahora me vienen estos para quitarme del poder, pero no saldrán bien parados de aquí…
En aquel momento, la persona que parece que lidera aquella marabunta se gira, era él.
-No, no puede ser… si estaba…muerto…le maté yo con mis propias manos…Esto, se ha acabado.
*****

domingo, 13 de noviembre de 2011

Toda opresión siempre tiene una sublevación...(5ª Parte)

La gente se mueve de un lado a otro, sin detenerse, influidos por un misterioso sentimiento. La gente conversaba, se armaban con lo que podían: palos y piedras como armas, tablas como escudos y pañuelos para los gases lacrilógenos. Pasada ya dos horas, la gente se reunían en grupos de diez personas en frente de la puerta de la fábrica. Desde el fondo, con mis nuevos compañeros, avanzo por el pasillo central que habían formado entre grupo y grupo. Entonces, al llegar a la puerta, me disponía a salir, pero ella me detuvo.
- ¿No piensas decirles nada?
- No, mira sus ojos -se gira y los mira, dentenidamente a los que tiene a su alcance- ¿Lo has visto? ¿Has visto lo que he podido ver yo? Una multitud unida, dando igual su religión, su procedencia o sus grupos sociales. Encima sus miradas insuflan los corazones de los de su alrededor, porque solo quieren una cosa,y esa cosa es la libertad. Quieren volar, salir de está jaula de barrotes grises y ser ellos mismo - al ver que los de las primeras filas les oye,se dirige hacia todos y vocifera- ¿ O me estoy equivocando y queréis seguir siendo lo que somos ahora, ratas que huyen de un ratón?
- ¡Libres! ¡Libres! Libres!
- Ya está, ¿no querías que me dirigiera a ellos? - sonrió y abrió la chirriosa puerta de la fábrica.
- Que loco.... que pena que la sociedad no haya mas gente como él -pensó la mujer-
*****
El Sr. Opresión se encuentra leyendo la prensa, con el reloj roto en el escrito. De repente, se oye el correr de una persona, y al instánte, un agente ya había entrado y se había situado enfrente del escrito.
- ¿Pero cuántas veces les he dicho que no entréis sin llamar?
- Lo siento, señor pero esto urge. Un grupo de revolucionario, se dirigen hacia aquí.
- Pues hacer lo de siempre, disolverlos, ¡pero está vez para siempre! - y cerró el periódico estrepitosamente.
- Pero señor, no es posible, no son 20 o 30 personas, son centenares, y se dirigen hacia aquí
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Si lectores, como bien habéis leído, se dirigen hacia él, por lo que los siguientes capítulos se ira desarrollando el fin de esta corta historia revolucionaria-social. Muchas gracias por seguirme y por aguantar este tipo de historia y lo siento por no escribir una de amor, porque no me gusta escribir como la mayoría de los adolescentes, prefiero ser yo, DIFERENTE.
PD: lo siento por haber tardado tanto en publicarlo.


lunes, 7 de noviembre de 2011

Toda opresión siempre tiene una sublevación...(4ª Parte)

La gente empezaba congregarse alrededor de ese inmenso entablado que habían construido. Me di cuenta, después de un rato, que nadie subía. La gente no miraba hacia los lados, solo miraban al frente. Ante la duda, les pregunté a mis compañeros.
- ¿Por qué la gente mira al escenario vacío? ¿Por qué no sube nadie?
- Nadie sube, porque nadie se atreve a encabezar la revuelta.
- ¿Nadie? -les espeté a la cara- no puede ser, tanta gente congregada con un fin común y ninguno sea el cabecilla.
- Pues créetelo -le respondió la muchacha, le respondió la muchacha ofendida- si no te gusta, fuera de aquí.
Ella y los dos hombres que iban con ellas le dejaron solo, abandonado en el medio de ese extraño ambiente. ¿Ahora que podía hacer? Había sido arrastrado a ese recóndito lugar a la fuerza, bueno, mejor dicho, por supervivencia, si no hubiera ido le hubieran cogido aunque no hubiera hecho nada. La gente ya llevaba un cuarto de ahora allí congregada, sin moverse un ápice. Sin darme cuenta de lo que estaba haciendo, me estaba dirigiendo a primera fila, después hacia las escaleras, y en acto seguido, me encontraba en la mitad del entablado. Según mire a los allí concentrados, empecé a hablar instintivamente:
-  ¿A esto llamáis revuelta? Un montón de gente que solo huye de una persona que os mira desde lo más alto de la ciudad, y vosotros, aquí recluidos, como ratas que huyen de un ratón- me calle durante unos instantes y podía oír los abucheos de los que me rodeaban- Si,  pensaréis que solo subir para insultaros podría haberme dado media vuelta, haber salido por donde he entrado y haber sido cogido por los agentes, pero no. He estado hablando hace unos momentos con los que me acompañaron hasta aquí, y me han dicho que nunca habeís tenido un líder, ¡pues yo me ofrezco como líder! No tendré ni idea de como organizar un frente, ni de estrategias militares ni de nada por el estilo, pero solo os digo una cosa, con esto-señalando hacia el corazón- es la única manera que tenemos de poder hacer frente y terminar con esto.
Hubo un breve silencio, entonces, como si fuera por diferido, se oyeron miles de voces y aplausos. Entonces, cuando baje del entablado aquel, me encontré con aquella mujer y sus acompañantes, la cuál me pregunto:
-  Entonces,¿ qué debemos hacer?

domingo, 9 de octubre de 2011

Toda opresión siempre tiene una sublevación...(3ª Parte)

Una vez llegados a la fábrica, derruida, entramos. Al oír el estremecedor chirrido de los oxidados goznes de la puerta,. Pensaba que lo que había en su interior sería igual o incluso peor de lo que observé desde fuera, pero fue todo lo contrario. Al entrar, me encontré abordado por el gentío, la cantidad de movimiento que aquel espacio cerrado albergaba. Las paredes estaban reconstruidas y puntadas, las lámparas reparadas y las vigas con muestra de haber sido restauradas. Luego esa inmersa superficie, ocupada por mesas redondas, reflejando la igualdad entre individuos con seis sillas en cada una y, al fondo, se podía ver un improvisado pero inmenso entablado.
*****
-Señor, no hemos encontrado a los rebeldes….
-¡Pues salid a la calle y no paréis hasta encontrarlos!
-Si, señor.

Bajo lentamente el brazo hasta colgar el teléfono. De repente, entro un agente en la sala, pero no dijo nada. Sr. Opresión levantó su mirada y se encamino hacia él, en lo que, por acto reflejo, el policía dio un paso atrás y dijo:
-Señor….esto…esto…- balbuceaba el agente, sin saber que decir.
-¡Hablad, o te prometo que lo lamentarás si no haces lo que te digo! –contestó bruscamente.
-Hay una revuelta señor.
 Hubo un corto pero incómodo silencio.
-¿Y qué me quieres decir con ello? Erradícala, como otras ocasiones. –respondió, irritado, mientras le empezaba a dar la espalda.
-Pero Señor, son miles de personas, y…-dudó en comentárselo, pero trago saliva y reanudó su informe- y se dirigen hacia aquí mi Señor, ya hemos dispuesto las prevenciones necesarias.
El Sr. Opresión se paró en seco, metió las manos en los bolsillos y le ordeno que se retirara. Saco el reloj de bolsillo y miró la hora, y de repente, estampó contra la pared. La esfera se quebró, las manecillas se pararon y la tapa se separo del reloj, donde se podía leer: “El tiempo se te ha acabado, solo podías retrasar lo inevitable, pero siempre llegará ese momento

domingo, 25 de septiembre de 2011

Toda opresión siempre tiene una sublevación...(2ª Parte)

Un teléfono suena encima de un escritorio, en el fondo de una habitación oscura, y aunque tiene grandes ventanales, en la calle solo se ve oscuridad. De nuevo empieza a sonar. Alguien lo descuelga:

-¿Si? - contestó una voz grave e imponente.

- Sr... ponga las noticias...las noticias del canal 81... y mire lo que.....

Colgó.Se separo de la mesa y fue hacia el televisor, a unos pasos de él y la encendió, volvió al escritorio y buscó el canal.

-Después de lo sucedido el pasado martes, 4 días después-relataba el presentador-, vuelven a aparecer más grupos de rebeldes con ropa de color, bailando, expresando sentimientos, pero han sido acometidos y reducidos. Ahora nos preguntamos, ¿hasta cuándo durará estas revueltas? ¿Qué hará el Estado respecto a estas revueltas? Esto es el Canal 81. Buenos días

Desconectó la televisión y se sentó en el sillón. Empezó a girarlo hasta quedar enfrente de los ventanales, y mientras contemplaba el cielo,daba un puñetazo en el apoya brazos.

*****

Entre en un bar y me senté en una mesa situada al lado de la ventana, aunque para ver el paisaje de todos los días... daba igual, tenía algo especial aquel lugar. Pedí un café cogí el periódico y me senté. Puse a leer atentamente el periódico, aunque todas los titulares eran de lo mismo: "¿Qué hará el Estado al respecto?", "Ya no son solo los jóvenes los que arman escándalo... ", "Treinta y cinco detenidos en 2 días de caos", y muchas otras cosas. Me tome el café de dos tragos, pagué y salí. Cuando salí del local,aparecieron varios rebeldes perseguidos por un nutrido grupo de policías. De repente, cuando me alcanzaron el grupo de rebeldes me cogieron por un brazo y me forzaron a correr con ellos, pero no quería verme involucrado y le dije:

-¡Oye, dejarme,tengo mi vida, mi trabajo, mi hogar, ahora no quiero perderlo todo por esta acción sin salida!

- ¡Mira hacia atrás y dime si quieres venir corriendo con nosotros o no! - me respondió una mujer.

Entonces, sin parar, mire donde me dijo, y solo veía que cada vez venían mas agentes, y muchos de ellos detenían a simples peatones, metiéndoles en coches y en furgones.
Seguí corriendo a lo largo de una interminable hora, donde, poco a poco, los que me acompañaban iban separándose en grupos más pequeños, hasta que llegamos a una fábrica, en la cuál nos refugiamos.Todos, incluso el Sr. Opresión estábamos demasiado ocupados como para darnos cuenta, en el cielo se abrían tenues y pequeños claros... 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Toda opresión siempre tiene una sublevación...

Oscuras nubes cubren la ciudad,la monotonía reina en las grises calles y, en cada persona, la represión... La represión de vestir, la represión de ideas, la represión de las libertades, la represión de sentimientos, la represión ....

Camino por las avenidas de la ciudad y me encuentro gente, gente con las cabezas agachadas,con miedo en sus ojos,temor en sus labios y preocupación en sus rostros... Llego al paso de peatones, y veo un corrillo al lado del semáforo, donde, desde mi posición, veo a dos personas, vestidas diferente a las demás, con ropa de color y bailando. De repente, se oye unas sirenas, y esa pareja empieza a correr en dirección contraria,de repente, el semáforo se pone en verde,y la gente de ambas aceras cruzan, de forma rápida y nerviosa como queriéndose marchar de ese lugar. Decidí seguir el mismo camino que tomaron los huidizos revolucionarios.
Dos manzanas más allá, les encontré, detenidos. Dos agentes les estaban suministrando la ropa, mientras un tercero, quemaba la vestimenta en una esquina de aquella callejuela. 

La gente,desde aquel día empezó hablar de lo ocurrido,como aquellos dos jóvenes, desafiaron las leyes establecidas por el Sr. Opresión. Las noticias, los informativos, todos los medios de comunicación, corrieron la voz, cosa que el Estado no pudo remediar.
Ahora mismo es un mera anécdota, pero aquí empieza los cambios, la gente se reúne clandestinamente, hay grupos de personas que oponen a su actual estado de vida...