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jueves, 19 de enero de 2012

Mil y una palabras - Capítulo 14º

-Podéis marcharos -contestó Albino cuando ya había salido de clase.
Mientras recogían seguían dialogando él y Lucky lo que había sido el día. Se pusieron la cartera al hombro y fueron saliendo de instituto. Entonces a punto de salir del centro oye una voz.
- ¡Eh, tú! Mírame gilipollas – entonces me giro y me asesta un puñetazo en la cara. Todavía sin saber bien quien era mi agresor me puse de pie –¿Solo sabes hacer eso? 
Lucas se dirigió a Lucky y le tendió la mochila y se puso a unos pasos de Ryan, más o menos de perfil.
- Prefiero que vengas tú, Ryan, que a que vaya yo, porque no tengo ningún motivo para pegarte- entonces Ryan desató un puñetazo, el cuál Lucas desvió asiéndole de la muñeca y girándola hacia un lado.
- Así que… ¿sabes técnicas de defensa debilucho? 
Esta vez se abalanzó contra él y le tiró al suelo y le empezó a dar puñetazos. Lucas se defendía como pudo, hasta que entonces se oyó un balonazo: el balón baloncesto contra la cara de Ryan. Por atrás se oía una voz, intenté vislumbrar quién era después de todos los golpes recibidos. Al alzar la cabeza me encontré a Cleo entre Ryan y yo diciéndole algo.
- …. ¿O quieres que les diga a todos algo que solo conozco yo eh? –Le vociferó.
Tras la amenaza se marchó con la mano en la cara mientras mascullaba algo. Me intentó incorporar pero no soy capaz. Entonces me levanta Cleo.
-¿Estás bien? Veo que sabes defenderte, excepto cuando se te tiran como un perro de caza. Me llamo Cleo
- Gracias. Ya sabía quién era, me lo dijo Yaiza- se encogió de hombros pareciendo no estar sorprendida- ¿A caso ya sabías quién era yo?
- ¡Como para no saberlo! Soy una de las mejores amigas de “Tu novia” Lucs, ¡ni que fueras nuevo en este mundo!
Bueno, nuevo si que era, siempre había sido el apartado. Antes de poder mirar a cualquier otro lado se acerca Lucky para darme la chaqueta, pero al mirarla me di cuenta que era Yai quien me la daba, y no Lucky.
- ¿Estás bien? Ese retraso de persona se podía meter por donde yo le diga algunas cosillas… -me decía mientras me ayudaba a poner la chaqueta- Me tienes que dar tu número móvil, que parece mentira que no los tengamos…
- Si, gracias por preocuparte. Ahora cuando lleguemos a casa te lo doy, ¿de acuerdo?
Fuimos los cinco juntos a casa. Nos separamos del grupo ya que ellas vivían un par de manzanas más cerca a nuestra calle. Yai se ofrece acompañarme un rato antes de que viniera mi madre a casa. Fuimos a la cocina y me coloqué un poco de hielo en un pómulo.
- Ya te vale Lucs, te dejo unos momentitos solo y ya estás haciendo alarde de habilidades de trapecista.

sábado, 14 de enero de 2012

Mil y una palabras - Capítulo 13º

Ese momento pasa tan deprisa y a la vez tan despacio… Lo veía como las películas, ella llegaba flamante, espectacular, estupenda y a cámara lenta. Cuando llegó, me da con la carpeta en el pecho, se ríe y me besa, con dulzura y rencor, con amor y odio, con un sentimiento que no se podía expresar, tan…. Entrañable. Sus labios sabían a vainilla, los cuales dejaron un latiente rastro en mi sendero olvidado. Se hizo una vacío y tocaron los timbres, última hora. Nos fuimos cada uno a su respectiva clase, puesto que en esa no coincidimos. Ella economía y yo italiano.
Cuando entro a clase, solo me encuentro con Lucky. Tome asiento a su lado mientras esperábamos al resto de la clase y al profesor. Pasaron unos minutos y nadie entraba, hasta que el silencio lo rasgó la apertura de la puerta. Entró nuestro tutor con un portátil en una mano y con su carpeta en el otro.
- Chicos, vuestro profesor de italiano está indispuesto y no ha podido presentarse hoy, hasta el próximo día no podréis empezar a aprender italiano. Ahora pasemos lista: ¿Lucas?... ¿Lucky? – Levantó la cabeza y cerró la carpeta- Esos son vuestros compañero en clase de italiano, podéis hacer lo que queráis sin molestar.
Entonces empezaron a hablar de que le parecía la clase, el instituto y cosas de esas. Mientras tanto, unas clases más allá…
- Empezaremos hablando de la economía actual antes de empezar con la asginatura en sí. La economía actual de nuestro país se encuentra…- se oye un ruido- y así como también en nuestro país- entonces impacta una bolita en mi cabeza.
-¡Clara!, ¿qué quieres?
-Vi todo lo que pasó desde arriba, ¿todavía conservas la nota?
-Sí, como para no conservarla…
Le extendió la nota y mientras tanto siguió la clase, hasta que volvió a picarme
-Jolín, que morro, ¿pero no decías que ibas a pasar de los tíos?- Yaiza se calló por unos instantes- ¿Me oyes?
-Sí, lo dije, y estuve así todo el verano, pero apareció él, y no sé, me sentía como si le hubiera conocido desde siempre, como si fuera mi alma gemela….- Clara me miraba con cierta intriga- Bueno, fue el quien me encontró a mí, así que no ha sido culpa mía que yo haya sido retirada del mercado.
-¡Tú! ¡Si tú, no te hagas la loca!- me empezó a susurrar alguien.
-¿Quién…? – iba a preguntar quién era, pero quién iba a ser, el gilipollas de turno- ¿Qué quieres?
- Esa cursilada te la escribió tu “novio”, ¿no? –dijo con cierto desdén y desprecio- ¿Él nuevo? A la salida vamos a ver si se le da tan bien otras cosas como la pluma y el papel.
Sonó el timbre y salió riéndose. No podía dejar que se peleara con ese, no podía, Entonces salió corriendo. Se le ocurrió llamarle, pero se dio cuenta que no tenía su número de móvil, qué gran fallo…

martes, 27 de diciembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 12º

- Sí... por supuesto.
La clase se quedó sobrecogida, el profesor si llamaba al alumno a su despacho, ya se podría preparar para la que se cayera encima. Me dirigí sin saber lo que rumoreaba por ahí del profesor. Al llegar a su puerta, leí un letrero que ponía “Sr. García”. Fantástico, típico topicazo de toda película de niños e institutos. Llamé y me dieron permiso para entrar. Hay estaba él, sentado en su butaca, ordenando unos papeles.
- Siéntate, siéntate, que ahora empezamos – Se levantó y se dirigió al archivero que había al lado de la puerta- Bueno, ahora que estamos solo quería hablar sobre ti. No sé si me he presentado, me llamo Albino.
- De acuerdo, ¿qué quiere saber?
- Música, deporte, fumas, bebes, comida favorita, color, tipo de chica….- y tras una lista de innumerables cosas- estado.
Cogí la hoja que me extendió con las preguntas y las empecé a rellenar. El mientras tanto se dedicaba a dar vueltas a la estancia y mirar por la ventana. Última pregunta: Estado (casado, soltero, noviazgo…) no sabía que poner.
-  Albino, ¿esto es para el centro no?
- Si, para nuestro centro – sonrío y siguió mirando por la ventana.
Entonces rellene la pregunta subrayando: Soltero. Le entregué la hoja al profesor y se despidió del mí con una gran sonrisa y deseándome un buen día. Baje por las escaleras y deje los libros. Lucky, como si de un fantasma se tratara, apareció por mi espalda.
- Chst.
- ¡Ostras!, Lucky, no vuelvas a realizar eso, por el amor que me tengas.
- Es necesario, ¿ves a Yai?- le asiento con la cabeza - Pues el que está al lado lleva dándole la chapa todo el día, ¿haz algo no?
- ¿Pero si es un brasas ya desistirá no?
- Ya, pero el brasas está con que salga con él, así que venga, toma cartas en el asunto, como diría Matías Prat, el presentador de las noticias de Antena 3.
Que si iba a tomar cartas en el asunto pensó. Cogió una hoja de un cuaderno y escribió rápido, pero que quedara bien. Arranco la hoja, quitó los trocitos de papel que pendían de las anillas del cuaderno, lo dobló con soltura en forma de avión. Cruzó el centro de la estancia y llego hasta ella. Al verlo él lo cogió, y lo empezó a leer en voz alta:
El tiempo pasa y tus besos se agotan
anhelo el momento en que un instante
se convierta en inmortal.
El miedo nos hizo cobardes
pero mientras el corazón
y la cabeza batallando prosigan
tu sueño estará al día en mi voz.
                                #Te quiero, mi novia.
Se giró, estrujó el papel y se fue lo más deprisa que le permitieron sus piernas temblorosas. Yaiza se agacho y lo recogió. Se quedó un rato leyéndola y se empezó acercándose a su posición.
-Toda tuya, Edward Cullen, busca a tu Bella Swam.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 11º

Al tocar el timbre, la gente empezó a conglomerarse a las puertas. Según las abrieron, entraron en estampida como las señoras que están a las puertas de los centros comerciales a la espera de las rebajas. Cuando entré, comprobé que era tan amplio como por fuera parecía, e incluso más grande. El vestíbulo estaba formado con taquillas por todas las paredes de la planta baja, y enfrente una anchas escaleras con otras dos auxiliares perpendiculares a la primera. La gente subía por ellas, y mientras yo seguía mirando perplejo hacia todas las direcciones, unas pequeñas manos tomaron las mías.
- Vamos tontorrón, como si nunca hubieras estado en un instituto. Vale que el tuyo sea pequeño, pero sigue siendo un instituto.
Me llevo todo el camino cogido de las manos hasta nuestra clase. Todos tenían ya un asiento asignado excepto nosotros, y solo quedaban dos libres: el que estaba delante de la mesa del profesor y el de atrás.
- Puf..... Yai, los peores sitios –dijo con voz de suplició, a la que correspondió luego una de diversión- ¡Me pido la mesa en primera línea de fuegoooo!
Entonces ella se empezó a reír, y cuando acaba. En ese instante entra un profesor, se sitúa enfrente mi mesa y se aclara la voz. Al ver que eso no surgía efecto para atraer su atención habló directamente.
- ¡Buenos días alumnos! – la gente seguía hablando, pero a los pocos segundos hubo un silencio sepulcral.
-¡Buenos días señor profesor!- dijo poniendo voz de pito.
Nadie le rió la gracia
- Bueno muchachos, ya veo que os contaron los de 2º de Bachiller los que le paso conmigo en mi asignatura, ¿o me equivoco? Eso pasa por estar todo el rato dando la “tabarra” como vosotros decís en vez de estar en clase atendiendo, o estar a vuestra bola pareciendo que estudiáis. Yo prometo ser generosos con vosotros si vosotros os comportáis conmigo como debe ser, ¿de acuerdo?- Nadie dijo nada- Bueno, vamos a pasar lista para saber quiénes somos aunque conozco a la inmensa mayoría. Vayamos: Frank, Julie,  Carla, Juan… ¿Ryan? ¡¿Ryan!?
- ¿¡QUÉ!?- respondió un chico un par de años mayores que nosotros, de pelo medio largo castaño y de ojos verdes.
- Bueno, con un “presente” me valía, pero ya nos conocemos. A lo que iba, Lucas, ¿Lucas Swift?
- Yo
- Eres nuevo en este centro si no me equivoco Lucas, ¿es cierto?
La clase transcurrió con normalidad. Yo estuve más pendiente de la colocación de mis nuevos compañeros que las reglas que explicaba el profesor. Al fondo se encontraba Cleo con tres chicos más, los cuales les vi antes en el patio. Clara se encuentra con otra del mismo estilo suyo en un lado, y Lucky, solitaria en una esquina, mirando por la ventana. Al terminar la clase me llama el profesor.
- Oye, Lucas, ¿podrías pasar por mi despacho?

sábado, 10 de diciembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 10º

- Bueno chicas, os presento a Lucas, mi…
- Novio, soy su novio- le socorrí viendo a que ella agachaba la cabeza y la lengua se le trababa - Encantado, ¿Y vosotras?
- Yo me llamo… bueno, me llaman Lucki, encantada. Me alegro que mi amiga ya haya encontrado un chico que verdaderamente le quiera- Lucas la supervisaba de arriba hacia abajo- Piensa lo que quieras, no soy gótica ni emo ni cosas raras por el estilo, solo que me encanta el negro y las mechas, ¿de acuerdo? – me dijo guiñándome un ojo- así que no te preocupes que no quiero ni órganos ni sangre tuya, eso para Yaiza- y se rió, y entonces todos nos empezamos a reír.
- Bueno, ya veo que siempre te adelantas a presentarte y al paso que vas, me vas a quitar todos los chicos, Lucki. Yo me llamo Cla…
- ¡Mientras seguís aquí voy a mirar las listas chicos!- dijo interrumpiendo a Clara.
- Siempre me hace lo mismo, solo lo hace por fastidiar – entonces dio un largo suspiro- pero es mi amiga, que se le va a hacer. Bueno, por dondé iba, me llamo Clara, y me encanta la moda, y por lo que veo…a ti te despreocupa un poco ¿eh? Pero aun así estas informal y presentable entre nosotros – y le planto una sonrisa.
Mientras tanto, la otra amiga se había ido con los que estaban  a las canchas y estaba hablando con los chicos de allí.
- Bueno Luc, esa es nuestra amiga Cleo, y sí, es así, según ve a los deportistas se junta a ellos a jugar, pues le encanta estar moviéndose, sin parar ni un solo momento, pero bueno, vayamos a ver qué ha pasado con Lucki.
Nos acercamos a la puerta donde había ya por lo menos, medio instituto concentrado. Empecé a abrirme camino a través de los alumnos, ya que eran los de primer y segundo curso lo que estaban allí, y me seguían Yaiza y Clara. Poco a poco, fuimos llegando hasta las listas, y por supuestísimo, allí estaba ella, como una loca intentando saber con quienes nos tocaba.
- ¡Chicas, chicas!, ¿sabéis una cosa?, ¡nos ha tocado a todas juntas! Y a ti también Lucas.- entonces se pusieron histéricas, como si fueran a ver el concierto de su grupo favorito.
- Bueno chicas, os dejo con Luc aquí, que mientras tanto veré nuestros compañeros.
Se acercó a la lista y vio que serían 20 alumnos este año, empezó a leer la lista. Entonces, cuando leyó el último nombre palideció. Lucas, por interés de los nombres, se acercó a ella y la abrazo. Según puso su cara pegada a la suya, y cuando vio su tez se preocupó.
- ¿Qué te pasa mi Yai? Te veo mal
- No… no es nada, enserio-contesto entrecortadamente.
-¿Segura que no es nada? Puedes contármelo, que yo soy como un mudo, no se lo cuento a nadie.
Se rieron, pero Yaiza no se lo dijo, dijo que no era nada. Entonces volvieron con sus amigas hasta que tocó el timbre para entrar a las aulas. Pero realmente si era algo, o mejor dicho, alguien, cuyo nombre en estos momentos no logro acordarme…
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Vaya momento más tenso... e incómodo, pues nos quedamos con la duda de quién era el chico o chica que irá a la clase de nuestros protagonistas and friends, pero como yo os digo siempre, habrá que esperar al siguiente capítulo ;)
Muchas gracias por aguantarme.
PD: Hoy subiré una entrada ♫♪ Esencias Músico-Textuales♪♫

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 9º

Ya era lunes y empezamos el curso, y como siempre, ya levantándome tarde. Me duche a toda prisa y me puse lo primero que pille, unos pantalones de Adidas y una camiseta de los Mavericks. Cuando lo tenía puesto bajó rápidamente las escaleras, desayuno el tazón de leche de dos tragos y el bollo en otros dos. Subo de nuevo a lavarme los dientes, calzarme los playeros y a por un bolígrafo y papel. Cuando estoy ya todo preparado, sonó el timbre, era ella, seguro. Baje las escaleras rápido y abrí la puerta, y lo primero que vi fue una gran sonrisa de oreja a oreja, más tarde su rostro, y después, su cuerpo entero, viendo como abrazaba una carpeta marrón.
- ¡Buenos días dormilón! Por lo que puedo observar… si que te has dormido, pero aún así, te queda genial.
Según salí de la casa estuvimos caminando un buen rato, hasta que empecé a ver gente, por lo que pasé mi brazo por sus hombros, y ella se arrimó a él.
- ¿Te importa Yai? No quiero molestarte
- No- respondió ella con rapidez pero con calma- No me importa para nada, estoy bien –entonces le sonrío, junto su cuerpo más al suyo y le rodeo con su brazo su cintura.
Poco a poco, entre risas y anécdotas, llegaron al instituto. Era enorme, el acostumbrado a uno de pueblo, de trescientas personas, una arriba una abajo, y esta que era cuatro o cinco veces más era inmenso que su antiguo instituto. Según entramos en el recinto me fue diciendo como estaba distribuido el instituto y los grupos.
- Los que están al lado de las canastas, son los deportistas. Esas o esos, a veces no se sabe bien por las pintas, no son góticos ni emos, son los Otakus.
- ¿Y qué significa eso?- la pregunte con cierta extrañez.
- No se, nunca me he parado a pensarlo o a buscarlo al diccionario. Pues ya sabes, si quieres ser productivo, busca busca – me dijo como si fuera un perro y me abrazó fuertemente.
Cuando nos íbamos acercando a la puerta, pudimos ver al grupo de las chicas, a las cuales las saludamos para ponerle más de los nervios de lo que estaban. Llegamos a la puerta, donde la gente se congregaba mirando en que clase nos tocaba.
- Espera- la dije a Yai, ¿y tus amigas? ¿No me las presentas?
- Si, son aquellas que vienen allí.
Entonces desde lo lejos se ven a tres chicas, que parecían unidas por conveniencia pues cada una era muy diferente. Una iba de negro entero y con alguna mecha en el pelo de color rojizo. Otra, un poquito más alta que ella, iba con un gorro estilo francés, una camiseta blanca perfectamente colocada, como si se hubiera estudiado donde tenía que ir cada pliego y unos pantalones ajustados, y por último, otra que iba completamente en chándal, con un balón de baloncesto bajo el brazo.
- ¿Qué grupo más extraño, no?
- Si, pero calla, ahora te las presento- Entonces llegaron y las fue saludando a cada una con dos besos, mientras empezaban a cuchichear y a mirarme. Ya empezamos…. Pensé.
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Siento que este capítulo sea más corto que los anteriores, pero no me venía la inspiración, y desde mi punto de vista, es lo peor que he podido escribir, pero no os preocupéis, me esforzaré en mejorarlo, y gracias por aguantarme :)

lunes, 5 de diciembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 8º

Él siguió sentado, apoyando su espalda contra la puerta que le separaba de ellas, y Yaiza. “Primero, la conozco sin hablarnos casi nada, luego me pide que salgamos a dar una vuelta, más tarde la pido salir para engañar a estas, y ahora, la beso- hizo una breve pausa en sus pensamientos- Yai… cuánto te joderán estas ahora por fingir que sales conmigo….”Entonces llegó alguien, se sentó a su lado y se abrazó las rodillas.
- Bueno hijo, ya veo que en poco tiempo te la has ganado-lo extraño que esta vez ni sonrío ni le guiño un ojo ni nada de lo que le suele hacer para picarme.
- No, no la tengo, lo único que tengo es una amiga que la he metido en un marrón por rehuir los problemas y ella ha dicho que sí Eli- entonces apretó los puños y los ojos- No puedo creer en lo que he hecho, no me lo puedo creer.
- Lucas, has metido a Yaiza en ese lio. ¿Pero crees que solo es culpa tuya? Ella ha querido meterse en ese lio contigo, si no le importaras, ¿crees que haría lo que hizo? Porque que yo sepa, dos no se meten en problemas si uno no quiere- entonces giró la cabeza hacia él y le sonríe- Así que sonríe, que se está sacrificando por ti, no la pierdas nunca-Entonces se calló y metió la cabeza entre las piernas, y empezó a llorar.
- Venga Eli, ¿otra vez te has vuelto acordar de papa? Venga, todo tiene su momento, pero me tienes a mÍ, y ya sabes que escribió en la carta que me dedicó que leí hace unas semanas:
…”Prométeme que cuidarás en todo momento de ella, ya qué no podré yo, hazlo tú, porque fue lo más importante para mí todo el tiempo que pude estar con ella, y todo empezó con la bobada de que la pedí salir para que las del instituto me dejaran en paz”…
Y si te has acordado de eso, que soy como padre, no te preocupes, que todo será igual, solo que está vez estaré siempre a tu lado, ¿de acuerdo? –Entonces ella levanto la cabeza, le sonrío y se enjuago las lágrimas en las mangas de la camisa- Venga,levanta –Lucas se levanta y le extiende sus manos a su madre.
- Vale, y muchas gracias –Entonces ella correspondió y se las cogió- Gracias por hacer esto, pocos hijos en esta situación hacen esto por su madre-entonces le abrazó fuertemente durante unos segundos.
Mientras tanto, en su cuarto, Yaiza se encontraba con el cuaderno abierto en su escritorio, con los cascos de música puestos a tope y ella recostada en su cama. No podía estar pasando, ella quería olvidarse de los chicos durante una temporada y ¡zas! Cuando menos lo esperaba, ya “estaba con otro”, si se le puede llamar así. Bueno, solamente es una temporada, pero sería odiada durante un tiempo, está bien, seré reconocida por el “quitanuevos” del instituto. Entonces sonrió, pero su corazón no decía lo mismo.
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Vaya situación,de la alegría a la pena, del énfasis a la penuria,pero la vida es así...
La vida es una montaña rusa,no siempre se puede estar en lo alto.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 7º

- Co… ¿Cómo? –pudo balbucear Yaiza ante esas palabras chocantes- No sé qué decir, te acabo de conocer y bueno, me pareces un muchacho bueno y diferent...
Entonces Lucas le puso la mano a la boca y se la tapó. Ella se quedó mirado perpleja a Lucas, y él le devolvió la mirada. Entonces miró a ambos lados, le quito la mano y se acercó a su oído para decirla algo.
- Mira, tu primero calla y escúchame –entonces la desplaza hasta la esquina de la calle donde vivían- Mira allí, enfrente de mi casa quienes están, las de antes, ¿y sabes qué? Quiero evitar que estén todo el curso detrás de mí tirándome piropos e intentando que me lleve con ellas, porque solo he conocido personas de ese tipo, y no quiero llevarme más con personas así, por lo que te lo he pedido salir, bueno, salir no, me gustaría que fingieras que estás conmigo un tiempo solo, no más, pero bueno… igual estoy siendo un imbécil pidiéndote esto. Bueno, déjalo- entonces se giró y se quedó dándole la espalda a Yaiza
Yaiza no sabía cómo reaccionar. Un chico genial y diferente se le acababa de declarar pero solo por el hecho de que quería evitar tener u presente y un futuro parecido a su pasado. Entonces se decidió y se acercó hacia él y le cogió la mano.
- ¿Sabes qué? No me importa, y encima me sentiré con suerte, porque eres diferente a todos los gilipollas de por aquí – entonces Lucas se giró y sin soltarla,se lo agradeció asentando con la cabeza y sonriendo. Ella inclino la cabeza a la derecha y sonriente prosiguió- Así que no te preocupes, que por mucho que me digan y me critiquen, estaré ay contigo durante el tiempo que quieras para que te dejen en paz, ¿de acuerdo?
- De acuerdo, muchísimas gracias- se abalanzó sobre ella con un impetuoso abrazo y ella lo recibió entre sorpresa y alegría. Después de unos segundos, Lucas empezó a caminar en dirección a la calle, pero Yaiza entonces le detuvo.
-Espera.
- ¿Qué pasa? ¿Voy mal peinado o algo?- sonrieron y empezaron a reírse.
- No, no es eso bobo, pero si somos “novios” – hizo una breve pausa- ¿tendremos que aparentarlo no? Así que dame la mano por lo menos, ¿no?
Entonces Lucas la rodeó con el brazo sus hombros, y ella con su brazo la cintura, y siguieron conversando hasta que empezaron a llegar a sus casas. Vieron como las chicas, todas emocionadas, al verles, se les cambió las cara. No había palabras en el diccionario para describirlas, había odio, envidia, enfado, y por lo que parece, hacia ella, y se preguntaría porque la haría caso a una chica corriente y no a las populares. Cuando llegaron enfrente de la casa de Yaiza, se separarao y Lucas le cogió las manos.
- Bueno Yaiza, ¿ como te sientes? Porque las que están enfrente a nosotras están deseando arracarte la cabeza por el hecho de salir con el chico que es guapo, que está bueno y demás cosas- se mira el cuerpo y la vuelve a mirar- pero yo no sé que tengo, me veo normalito-Entonces empezaron a reírse.
- Me siento especial, diferente y afortunada de tener un “novio” como tú, quien no te querría tenerte de amigo Luc-él le miro perplejo- ¿Qué pasa, no te gusta?
- Sí, si que me gusta, pero no estoy acostumbrado a estas maneras de llamarme, Yai.
- Pues vete acostumbrándote, que va a ser así.
- ¿Preparada para ser lo más odiado del mundo?
- Pero más toda…
La besó, no le dio tiempo para que terminara sus palabras. Entonces se oyeron unas series de exclamaciones y de abucheos. Lucas fue separando los labios poco a poco de los de Yaiza. Entonces le guiño un ojo y se acercó a su oído.
- Lo siento si te he ofendido, y gracias.
Le guiño un ojo y se fue hacía las chicas, mientras ella, se dirigía a su casa, sin saber cómo había pasado eso. Una vez que llegó Lucas al grupo de chicas, ellas le miraban perplejas, y mientras iba llegando, le iban abriendo un pasillo, por el que pasó, pero al terminar de pasar por él, se giró y las dijo.
- ¿Qué pasa chicas, ya no me queréis decir nada? Echo de menos los piropos que me lanzabais estos días, ¿ni un simple guapete?
Ellas aún así no respondieron. Entonces llegó Lucas a su puerta, entró, la cerro y se apoyo en ella, y fue deslizándose lentamente hasta quedar sentado en el suelo. Mientras tanto, Yaiza estaba en su cuarto, con el cuaderno abierto extendido delante de ella. En el dibujo se veía algo nuevo, había borrado los puntos suspensivos y ponía: Lucas.
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¡Vaya, menudo cacao y sorpresas que nos han dado nuestros personajes!
Pero, ¿Cuánto tiempo durará esto? Que pasará con Luc y Yai, ahora serán lo malo de lo peor en el instituto...
Pero esto es solo el principio de una gran historia, todavía quedan muchos capítulos, sorpresas, decepciones y un porrón de cosas por descubrir.
Así que con esto y un bizcocho, hasta el siguiente capítulo :D

Mil y una palabras - Capítulo 6º

Me estuvo enseñando todo el casco antiguo, todos los lugares donde van los pijos, los deportistas y los demás restos de grupos. Ella hablaba y hablaba y explicaba todo, sin intentar que se le pasara ningún detalle por alto, pero yo, apenas escuchaba lo que decía, solo me limitaba a mirar su forma de andar, de moverse, de gesticular, de mover la cabeza, la forma del pelo, su forma de pestañear e incluso, sus formas de expresarse. Ahora mismo podían encerrarle en un aula solo y hacerle un examen de como era su forma, comportamiento y físico de la chica, que se lo sabía todo al dedillo. Entonces, vuelve Lucas en sí, y al alzar la vista al frente, vio al grupo de chavalas del otro día, por lo que decidió agachar la cabeza. Al ver su extraño comportamiento, Yaiza le preguntó.
- ¿Qué te pasa Lucas?-le preguntó con un semblante preocupado- has estado feliz toda la tarde y ahora…
- ¡Guapo! –saltó una de ellas.
- ¡Más tarde pasamos por tu casa y hablamos!- le voceó otra de ellas, y se fueron riéndose y murmurando.
- Eso… Eso es lo que me pasa- entonces levantó la cabeza y la miró a los ojos, pero entonces, esbozó una sonrisa- Pero no te preocupes, tu sigue explicándome, aunque no me entere de nada.
Entonces los dos siguieron caminando, riendo y hablando de sus ideas, opiniones de todo tipo: la gente, los grupos, la música, la comida, hobbies… Más tarde, llegaron a una terraza, donde se sentaron y pidieron algo para beber, ella una coca cola y él un café con chocolate.
- Mmmmm… ¿así que te gusta el café con chocolate eh?- estiro la mano hacia la taza, y con una voz dulce le dijo- ¿puedo probar?
- Si, por supuesto.
Entonces ella le pego un sorbo, luego un trago y al final se acabó toda la taza de café con chocolate, pero a Lucas no le importó en absoluto, se estuvo riendo de ella hasta que pagaron su consumición porque se le quedo un bigote por la espuma y ella no se dio cuenta. Cuando se estaban dirigiendo hacia casa, antes de llegar a su calle Lucas pidió a Yaiza que parara.
- ¿Qué pasa?
- Bueno… que yo no quiero llevarme con ese tipo de gente… y me gustaría…- lo dejo así.
-  Haces bien, como son las populares – diciendo esta palabra con asco- tienen derecho a hacer lo que se les plazca. ¿Pero qué quieres?
- Se… ¿Segura que quieres saberlo?- dijo de manera entrecortada.
- Vamos, que no te voy a comer por lo que vayas a decir, que para eso eres mi amigo- y le sujeto del brazo, aunque esta palabra le impacto a sus oídos.
- ¿Quieres salir conmigo?
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¡Buenooo, lo que se nos aconteció aquí!
Pero no sabemos la respuesta de Yaiza,pero... ¿Lucas realmente quiere algo con ella después de una tarde y unas horas el día anterior?
Os tendréis que quedar con la duda hasta el capítulo siguiente, como siempre jajaja ;P

martes, 29 de noviembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 5º

Una vez que llegaron a casa, prepararon la cena y empezaron a hablar sobre la casa, el barrio, y sobre el tema que iba a querer su madre tratar: Yaiza.
- ¿A qué es maja la chica?- le pregunto su madre con una sonrisa pícara en la cara- Es incluso más guapa que cuando me la presento, esa melena oscura como el ébano, esos ojos…
Ella seguía describiendo mientras yo mantenía la vista clavada en el plato, dando vueltas con el tenedor a un trozo de patata. Entonces  escuchó a su madre decir algo de él.
-¿O no Lucas?
- Emmmm…. No sé, ¿Qué decías?
- Que encaja esa chica muy bien contigo, tu alto, fuerte, protector…
- Deja de describirme como si fuera el Kent de las Barbies, ¡por favor mamá!- dijo con cara de mala leche pero riéndose.
- ¿O no te gustaría tener una novia como esa?- entonces le guiña un ojo.
- ¿Pues sabes qué? Me voy a ir a la cama y te vas a quedar con la duda- le decía mientras le daba un beso en la mejilla y de devolvía el guiño.
La tarde del sábado pasó a recogerla, como no habían acordado ninguna hora, paso a las cuatro y treinta y siete. Llamó al timbre y le abrió la puerta Yaiza.
- ¡Ups, Lucas, ya estás aquí! Y yo sin prepararme, si es que como soy. Había quedado contigo y yo sin vestirme, ¡que pensarás de mí!- le decía mientras se colocaba un poco el pelo.
- No, no pasa nada. Puedo esperar aquí si quieres… -dije con vergüenza.
- ¡No hombre, pasa! Entra y pasa al salón- se apartó un poco para que pudiera pasar, mientras no despegaba sus pupilas de las mías. Mientras tanto subo a cambiarme, dame 5 min.
Entonces la veo subir por la escalera. Iba con unos culottes negros, y con una camiseta y calcetines tobilleros morados. Me siento en el sofá, mientras tanto, miro a mi alrededor. No había ninguna foto, solo cuadros pintados, y por lo que parecía, por su madre, ya que todos tenían su firma. Cuando miro a la mesita encontró el cuaderno en el que Yaiza había dibujado el día anterior. Fue mirando dibujo por dibujo: Un paisaje, una apuesta de sol, una concha… Entonces llego a la última página y encontró lo que buscaba. Una pareja, de espaldas y el hombre pasando el brazo por el hombro de la mujer. Entonces se dio cuenta que había dos flechas, cada una señalando a cada individuo de la escena. En la de ella ponía “Yaiza” mientras que en el otro ponía “…”
- Bueno, ¿vamos pues?- dijo Yaiza que se encontraba a mi espalda.
- Uf… Yaiza, no me pegues esos sustos- contesté entre asustado y conmocionado- Si, vayamos. ¿Por dónde vamos a ir?
- Vamos a conocer el centro de la ciudad, y de paso, a ver dónde está nuestro instituto, porque tú vas al mismo que yo, ¿Lo sabías?
- No, fíjate, no me había preocupado todavía por saber cuál era mi instituto- dije con cierto disimulo, aunque si lo sabía.
Entonces salimos de su casa y emprendimos aquel paseo que acordamos ella y yo.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 4º

Arrastrado a la fuerza por su madre, cruzaron la calle y llegaron a la casa de esa chica que vio por la ventana, Yaiza, como decía que se llamaba su madre. Se dio cuenta que todas las casas del barrio eran iguales. Elisabeth llamó al timbre, y unos momentos más tardes abrió una mujer sobre unos cuarenta años. Era un poquito más alta que mi madre, delgadita, de pelo pelirrojo y de ojos claros.
- ¡Mira quién está aquí Mercedes! –grito Elisabeth mientras levantaba los brazos para abrazar a su amiga.
-¡Eli!, ¿pero cómo no me dijiste que habías venido?. Y yo creyendo que eran los de la compañía de mudanzas que traían algunas cosas… -entonces se giró hacia mi, que por lo visto, no se había percatado de mi presencia- Y este muchacho… mejor dicho, “muchachón” ¿es tu hijo Lucas?- le comentaba mientras me daba dos besos y me cogía del brazo- Si es más guapo y grande que en las fotos que me enseñaste. Bueno, ¡pasar!, que os tengo aquí a la puerta como si fuerais vendedores de cuchillos.
Entonces nos llevó hasta el rústico salón que tenía. Todo era de madera, mesas, sillas, suelo… Tenía una chimenea pintada de negro, con el fuego encendido, chisporroteando. Entonces llega de nuevo Mercedes con la chica que vio por la ventana. Es incluso más guapa que cuando la vi por la ventana.
- Eli, te presento a mi hija Yaiza – le decía mientras se daban dos besos- Y este es su hijo, Lucas, tiene los mismos años que tú- entonces se quedaron un momento sin saber cómo saludaron, al final, se dieron la mano.
- Encantada- dijo Elisabeth- ¡Venga Lucas! No seas maleducado y di algo.
- Si, eso… encantado de conoceros.
Entonces se sentaron en la mesa todos, excepto Yaiza, que se sentó en un sofá a unos dos metros de la mesa, abrazada a la almohada. Mercedes volvió de la cocina con cuatro tazas de chocolate, y la de su hija la puso en una mesa cerca del sofá. Ellas empezaron a conversar y el, al ver que no le interesaba, empezó a remover su chocolate y tomó un sorbo. Vio moverse algo a su izquierda, levantó la vista y se dio cuenta que Yaiza le estaba mirando. Ella miro hacia otro lado mientras se acariciaba el pelo. Volvió la cabeza hacia mí, y con esos ojos oscuros casi como el carbón los clavó en mis ojos verdes. Acerco la mano a un cuaderno por lo que parecía de dibujo lo cogió y empezó a dibujar. Durante el resto del tiempo siguió dibujando. Después de dos horas, nos fuimos. Al irnos, Yaiza se levantó a despedirnos y me dio dos besos.
- ¿Mañana tienes algo que hacer Lucas? –le pregunto Yaiza con una cara entre seriedad y vergüenza- Porque sino podríamos salir a dar una vuelta...
- No, no tengo nada que hacer y por supuesto ¿por qué no? Si mi madre no necesita mi ayu…
-No, no necesito tu ayuda, puedes ir con ella perfectamente- dijo sin dejarle acabar la frase.
Entonces, ¡hasta mañana Lucas!- le dijo con una gran sonrisa.
Volvieron Eli y Lucas a su casa. Mientras tanto, Yaiza se sentó de nuevo en el sofá y empezó a escribir un nombre. Se podía ver a un chico con el brazo pasado por el hombro a una chica, y cada uno con una flecha. Yaiza y …
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¿Y cuál será el otro nombre? ¿ Y que pasará el día siguiente? Todo parece que es un flechazo a primera vista, ¿pero será verdad?
Más en el capítulo 5º
PD: igual hasta el jueves no puedo subir otro capítulo debido a el examen de Filosofía, pero igual si subo alguna.
Gracias a tod@s mis lector@s.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 3º

Entró en la casa. Se encontraba en el recibidor, con una escalera en la parte derecha que llevaba a la segunda planta,  a la izquierda se podía ver un amplio salón y a la derecha una cocina que no se quedaba atrás. Subió las escaleras y giró a la derecha, al fondo es donde se situaba su cuarto. Abrió la puerta y se quedó en el marco de la puerta. Era cuadrada. Tenía una ventana al lado izquierdo, y junto a ella se encontraba una cama. Luego el otro único mueble que había eran las dos baldas que había en la pared de la izquierda. Colocó la caja al lado de la pared de las baldas y quito la cinta de precinto. Empezó a vaciarla. Primero colocó una copa que decía: “Al mejor jugador de la temporada 2008/09 en baloncesto”. Le siguieron : “ 2º clasificado en Matemáticas avanzadas de la Comunidad” ,“Reconocimiento a la mejora del centro escolar” y “Míster Anti-Social del instituto 2008/09” Según termino de ponerlos en la estantería, miró hacia la derecha de este último y encontró una frase pintada con permanente en la pared que decía: "No hay hombres perfectos, sólo intenciones perfectas".
- Bobadas- pensó- Tampoco hay intenciones perfectas, solo para el bien propio.
De repente oyó golpecitos, como si fuera granizo sobre la ventana. Paró. De repente, oyó pero más constantemente. Se oyeron unos cuchicheos y unas risas. Lucas entonces se dirigió hacia la ventana y vio como un pequeño grupo de muchachas de su edad más o menos andaban riéndose y recogiendo más piedras. Antes de que se dieran cuenta, abrió la ventana y les dijo:
-¿Qué muchachas, no tenéis nada mejor que hacer? Quedar con vuestras amigas, ir a comprar la nueva moda de invierno… ¿Nada mejor que venir a tirarle piedras a un chico desconocido?
-Un tío desconocido que se hace el duro y está como el pan- voceó una.
-¡Sí, sí!- empezaron a mascullar las otras.
- Bueno, ya que habéis podido hablar conmigo, dejarme ahora- acto seguido cerro la ventana y se giró.
-Os lo dije chicas, está buenísimo- mientras se oían estás palabras, se iban.
Se apoyó en la ventana y se quedó mirando a la frase de la pared. “No hay hombres perfectos…” Pues todas las chicas superficiales que ven un chico guapo y con buen cuerpo”-pensó. Entonces se giró y vio a una chica un poquito más bajita que ella, de pelo castaño, tez morena y con unos ojos marrones oscuros, casi como el mismo carbón, entrando de  prisa en la casa de la otra acera. ¿Quién será? Entonces su madre irrumpió en sus pensamientos.
- ¡Ay, ay, ay , ay- le decía su madre mientras sonreía y se sentaba a su lado- Ya tienes tu club de fans, ¿Por qué les cerrrastes la puerta?
- Porque me conozco a muchas con que intención quieren conocerme,y no quiero tener amigas de ese tipo- comentó bruscamente mientras colocaba un poster de Avenged Sevenfold al lado de la curiosa frase- Pero… ¿quién es la muchacha que vive en la casa de enfrente?
-Es la hija de mi compañera de trabajo, se llama Yaiza, o eso me parece que dijo mi compañera. ¿Quieres conocerla?- dijo mientras se levantaba y cogía a Lucas de su brazo.
-No, Eli, no, ahora no quiero, tengo muchas cosas que hacer- decía intentando resistirse a su madre.
-Vamos, que te la presento ahora mismo- le dijo mientras le sonreía.
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¡Menuda madre más enrrollada y mala verdad? Cuánt@s querríamos una madre así... pero no existe muchas madres como esas, así que intentarlo ser vosotras así cuando lo seáis. :)
Bueno, la madre le va a presentar a Yaiza, ya sabemos como es, pero, que nos deparará, no todo va a ser un llano y simple camino como parece ser.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 2º

-¡Venga Lucas, termina de recoger tu cuarto que nos vamos!- Le exclamaba su madre desde la calle.
-Sí, no te preocupes, no tardo nada.
Realmente tenía todo ya recogido, solo estaba recordando todos los momentos que había vivido en aquel cuarto, en aquella casa. Para los 16 años que tenía, tenía solo recuerdos de soledad, pues allí no tenía realmente algo a lo que pudiera llamar “amigo”, solo gente que se llevaba con otra por conveniencia. Estudiaba bien y formaba parte del equipo de baloncesto del pueblo, pero como si no existiera, hace 2 años que no les dejaban competir por culpa de los “navajeros” del instituto y solo baja a entrenar él y el entrenador, por lo que se disolvió el equipo, aunque el entrenaba de manera independiente. Fue recorriendo la casa, estancia por estancia, hasta que llegó a la calle, donde encontró a su madre atando a la baca del coche las últimas cajas. Cuando termino de ajustar los correajes para que fueran bien sujetas, abrio el maletero y metió como pudo la caja. No es que fuera muy grande, pero en realidad había muy poco espacio. Según subió al coche, encendió la radio y Elisabeth arrancó el coche. Después de un buen rato, ella rompió aquel silencio que ya no tenía sentido.
-Bueno, ¿emocionado con ir ahora a la ciudad hijo? Podrás hacer nuevos amigos, conocer sitios nuevos, podrás formarte mejor, podrás conocer alguna chica que bueno… ¿ya nos entendemos verdad?- sonreía sin quitar la vista a la carretera.
Yo seguía mirando por la ventana mientras me decía esto, pero amigos… me dices que podré hacer “nuevos amigos” como si alguna vez hubiera tenido alguno. Hijo único, sin tíos ni primos, y sin haber conocido a sus abuelos, pues ellos murieron de vejez, y su padre, en la guerra.
-Sí, haré nuevos amigos mamá, no te preocupes, y referido a que tenga una novia, espérate, porque ya sabes que las chicas no son mi punto fuerte, así que no te metas entre ceja y ceja que porque nos vayamos a la ciudad tendré una novia en 3 o 4 meses.
Ella sonreía, sabía perfectamente que su hijo estaba metido en un caparazón el cual no quería abrir por miedo a ser descubierto y herido, pues excepto ella, nadie sabe.
-Ya verás, no te preocupes, tengo una compañera de trabajo que tiene una niña de tu edad. ¡Ya verás que simpática es! Es agradable, maja, gu…
-¡Déjalo!-salto instintivamente- Perdón, pero se lo que pasa, siempre intentas hacer lo mejor por mí mamá, pero por favor, déjalo estar, por favor.
Al poco tiempo de terminar la conversación, Lucas vio a lo lejos su lugar de destino. Altos edificios, grandes superficies comerciales, gente que no conoce ni a sus propios vecinos, gente que se sienten solos aunque estén rodeados de gente…
Su madre vio el rostro de su hijo, vio cierta desilusión y desgana. Le apartaba del lugar en el que siempre se había criado, entre gente conocida y al lado de la montaña, no como aquí, en un llano y donde no podrá conocer ni a la millonésima parte de la gente, pero le sentará bien este cambio, lo presentía.
-¡Ya hemos llegado!- exclamó Elisabeth.
Empezaron a meter sus pertenecías a la nueva casa, era blanca, y con tejado  ventanas negras, de madera. Pero esos colores durarían poco tiempo allí. Pero bueno, no nos desviemos. Cuando Lucas metía las últimas cajas, se dio cuenta que en la acera de enfrente había un grupo de chicas.
-Mira hijo, ya saben que has venido, y eso que no es un pueblo- dijo su madre guiñándole un ojo, pero él no le correspondió- venga hombre, atrévete a conocer amigos antes de empezar de nuevo el curso dentro de tres días.
-No, pasó- cogió la última caja, que eran las pertenencias de su cuarto y se dirigió de nuevo a su casa. 
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¿Que comportamiento más extraño no? Pero algo pasará cuando esté en su cuarto colocando sus cosas...
¿Qué sucederá? Todo esto y mucho más en el siguiente capítulo :D

viernes, 25 de noviembre de 2011

Mil y una palabras - Capítulo 1º

-¿Se puede? –preguntó una voz consoladora al otro lado de la puerta.
No hubo respuesta de nadie, por lo que decidió entrar. Aquello podía ser el mismísimo fin del mundo: fotos rotas a mil cachitos esparcidas por el suelo, un colgante y un brazalete tirados en una esquina de la habitación, unos guantes de boxeos colocados de mala manera en el comodín y ella, llorando, sentada y acurrucada, agarrada a su peluche de osito. Típico de ella cuando se siente sola. Me quedo apoyado en el marco de la puerta escuchando como sollozaba en silencio en la cama, de cara a la pared, como si así nadie le pudiera ver u oír.
-¿Vaya revuelo has montado no? Yo sabía que eras así, pero no tanto-sonrío, como si ella la pudiera ver.
-Pues si no lo sabías, ya lo sabes-contestó de manera entrecortada, aunque de manera más agresiva preguntó- ¿Y tú qué demonios haces aquí sí se puede saber?
-Te vi por la calle que ibas toda enrabietada hacia algún lugar, asique decidí seguirte, lo tendrías que saber perfectamente Yai, soy “Míster Preocupaciones” ¿recuerdas? Además, has dejado todas las puertas abiertas, si llega a entrar un ladrón y encuentra una dama indefensa como tú ¿Qué pasaría?- decía mientras se acercaba a la cama- No me lo perdonaría.
Yai soltó una leve risa, y poco a poco dejaba de llorar y de apretar como apretaba a su osito, ¡pobre de él!-pensé- porque es un peluche, que sino, cuantas veces lo habría mandado al otro barrio con sus penas y alegrías de su mano. Pasados unos minutos sin conversación y sin tanta presión en el ambiente, por fin decidió hablar.
-Muchas gracias… siempre que me pasa algo estás aquí, no necesito contarte nada ni mirarte siquiera para que sepas que me pasa algo, sinceramente, gracias Lucas- cuando terminó estas palabras, alzo la cabeza y la giro hacia él mientras esbozaba una enorme sonrisa.
-De nada, ¿qué menos podría hacer con la chica que me acogió en su grupo de amigos aun así sabiendo que era nuevo? ¿Qué otra cosa podría hacer por esa chica que me ha hecho tantas horas insufribles?-entonces los dos se rieron-¿Qué tendría que hacer para compensarte todo lo que has hecho por mí?
-Nada, ya lo haces cada día escuchando mis ralladas, mis problemas y mis preocupaciones, ¡incluso cuando estoy de mala ostia! Que hoy no me aguanto ni yo, pero tu si, a ti te tendría que dar las….
No pudo acabar las palabras, porque entonces encontró un obstáculo que se lo impedía: sus labios. Poco a poco les fue cerrando, pero justo en el instante que los cerro, los labios de Lucas se separaron. Dijo algo en voz baja que Yaiza no alcanzó a oír y salió de la habitación, de su casa. Ella, aún perpleja y con una sensación extraña en el cuerpo, le sigue, intentando no perderlo de vista y poder hablar con él.
Entonces la habitación quedo vacía, con los papeles del suelo revoloteando por ahí debido a la salida estrepitosa de ambos, como si se trataran de hojas cayéndose de la copa que le vio nacer, y ahora morir. El osito quedó en la cama, con alguna lágrima presente de su propietaria.
Todos os estaréis preguntando: ¿Qué habrá pasado entre estos dos muchachos para que tenga lugar una situación como esta? Y más importante todavía, ¿Qué pasará, Yaiza encontrará a Lucas o no? Sin lugar a duda, estamos ante una entrañable y emocionante historia de la que desconocéis vosotros, pero no os preocupéis, os contaré toda la historia, sin falta de detalles y sin lagunas, pues para eso estoy, para contároslo todo detenidamente y detalladamente, ¿o me equivoco? Pues aquí empieza la historia: “Todo empezó en un frío y lluvioso otoño de hace dos años en un pequeño pueblo a las afueras de la ciudad…”
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Una nueva historia, pues pienso que la otra no os gusta mucha,pero he decidido dar un giro a lo que los lectores buscan realmente. La otra historia la acabaré paralelamente al desarrollo de la nueva historia. Espero que os guste.
Fdo: Sr.Scott.